Españoleando en Guirilandia

Soy cañí porque así me hizo Dios.

18 enero 2006

Ascension

Juan Ramon supo lo que era el amor el dia que Ascension llego a la granja.

Y es que Ascension era una autentica delicia, toda sucia y gordita. Tenía unas piernecitas cortitas y rechonchas y un pelaje clarito con manchas marrones que volvían loco a Juan. Especialmente la del culete. Su pelo, de tallos rugosos y ásperos, locamente invitaba a refrotarse contra el, y le sugeria un millon y medio de pensamientos que no referire aqui por atencion al lector. Ademas, Ascension tenía un rabito largísimo, que decía “muérdeme”, y unos ojillos pequeñitos y negros como el carbón que fascinaban a Juan. Pero lo que mas le gustaba de Ascension era su fragancia. Le penetraba hasta el pecho y le hacia sentir durante un segundo un vacio en la tripa que le hacia saber que no su vida no seria completa si no era al lado de la de ella.

Ella, por su parte, no se fijo mucho en el al principio, uno mas entre tantisimos otros cerditos. Pero extranamente casi siempre coincidia a la hora de comer con el. En una ocasion Juan estaba tan despistado por su presencia que no atinaba a la comida y estaba comiendo todo barro.
-Con las cosas de revolcarse no se juega -le dijo Ascen.
Juan se puso todo rojo y no pudo articular palabra. En ese momento Ascen le empezo a mirar con otros ojillos.

Etiquetas:

1 Comments:

Publicar un comentario

<< Home